Cambio personal, Ciencia y Management, Conferencia, Huffington Post, Inspiración, Jesus Alcoba, Originalidad, Psicología del éxito, Reinvención / 21.12.2022

Soy un fraude, no sé hacer nada y no merezco la vida que tengo. Es más, ni siquiera merezco que alguien me quiera. Haría mejor en largarme de aquí cuanto antes, meterme en una cueva y no salir de ella jamás. Ha sido un tremendo error considerarme igual a los demás, porque no lo soy. Ni lo seré nunca.

Línea más, línea menos, palabra más o palabra menos, esto es lo que suelen sentir a veces las personas que padecen (o padecemos, que esto está más extendido de lo que parece) el síndrome del impostor. Es la sensación de que estamos ocupando un sitio que no nos pertenece, aunque nadie parezca darse cuenta. Y de ahí el consecuente miedo de que alguien nos delate y deje al descubierto la pobre persona que, pensamos, en realidad somos.

Sigue leyendo en el HuffPost —>>>>

Cambio personal, Ciencia y Management, Conferencia, Huffington Post, Inspiración, Jesus Alcoba, Originalidad, Psicología del éxito, Reinvención, Ultraconciencia / 19.10.2022

Desde que la pandemia nos sacudió el guantazo más gordo que recordamos, andamos todos un poco desmadejados. Unos desorientados, otros cansados, otros hartos y otros con la irritación siempre encendida. De esa que no les deja ni a sol ni a sombra, como si fueran escocidos por los caminos de la vida. No solo lo sabemos porque nos lo notamos, sino porque los psicólogos tienen las consultas a reventar (curioso esto de que un virus haya normalizado la asistencia emocional profesional). Lo inferimos también porque leemos más (por fin), aunque la verdad es que no sabemos si es porque queremos saber más del mundo o porque queremos escapar de él. Y lo sabemos también porque está en la calle. Que es donde están las cosas que importan.

Es imposible estimar cuánto durará esto de ir terciados por la vida, pero lo cierto es que este estado de ánimo es un caldo de cultivo ideal para los apóstoles del tienesque.

Sigue leyendo en El Huffpost —>>>

Sin categoría / 21.09.2022

Hay personas líquidas y personas sólidas. Las personas líquidas siempre tienen en su hechura interna varios hilos sueltos. Se hacen preguntas y luchan por responderlas, pero, a menudo, cuando han resuelto un asunto, se les desata otro. Las personas sólidas están completas en su constitución. Tienen todas sus tuberías internas bien ensambladas y no se hacen preguntas. Al menos no del tipo que suelen inquietar a las personas líquidas.

Las personas líquidas suelen estar en búsqueda permanente. Buscan sin cesar ideas que las remuevan o que las convenzan. Y también las producen. Vibran alistándose en causas, aunque, en ocasiones, esas causas no les duran mucho. Y también suelen cambiar bastante de afición. Y a veces hasta de amigos y trabajo. Es como si, cada cierto tiempo, mudaran de piel y tuvieran que comportarse de una manera nueva, si bien siempre intentando completarse. Las personas sólidas siempre se comportan igual. Ya sea con sus amigos, con su familia o en su trabajo. Llevan desayunando lo mismo toda la vida y han tenido pocas parejas. O solo una. No porque hubieran querido tener más amantes, sino porque no los han necesitado. Y tampoco precisan viajar mucho. A veces lo hacen, pero más bien porque algo externo tira de ellas, no porque necesiten esa experiencia de manera vital. Que es lo que les ocurre a las personas líquidas.

Sigue leyendo en El Huffpost —>>>>

Cambio personal, Ciencia y Management, Conferencia, Huffington Post, Inspiración, Jesus Alcoba, Originalidad, Psicología del éxito, Reinvención, Ultraconciencia / 20.07.2022

Los que mejor viven hoy día en las organizaciones son los forwarders. Su función es muy simple: les llega un correo electrónico en el que les hacen una pregunta y ellos reenvían ese correo a la persona que tiene la respuesta. Esa persona les contesta y ellos reenvían ese mensaje a quien les hizo la pregunta en primer lugar. Y así con todos y cada uno de los mensajes que les llegan.

Una vida fácil. Eso sí, no aportan nada de nada, simplemente reenvían mensajes. Pero a ellos esto no les importa demasiado porque, por algún motivo que los demás desconocemos, su autoestima se conserva intacta. Es más, a menudo presumen de la enorme carga de trabajo que soportan.

Sigue leyendo en El Huffpost —>>>>

Cambio personal, Ciencia y Management, Conferencia, Huffington Post, Inspiración, Jesus Alcoba, Originalidad, Psicología del éxito, Reinvención, Ultraconciencia / 15.06.2022

A veces es un calcetín. Otras veces el envoltorio de un paquete de magdalenas. O un bolígrafo. Quién no se ha encontrado en casa con un bolígrafo fuera de sitio. Ahí, sobre la encimera de la cocina. Descapuchado y extemporáneo, como depositado por un personaje de una película que no es la nuestra. También forman parte de esta categoría las puertas de los armarios medio abiertas y, por supuesto, ese limón en la nevera que se ha momificado y que descubrimos de repente. Y, por simetría, todas esas cosas que buscamos pero que no encontramos ni a la primera ni a la tercera. Encabezando la lista, claro está, las llaves de casa. Y también el cargador del móvil o una horquilla para el pelo.

Sigue leyendo en El Huffpost —>>>>

Cambio personal, Ciencia y Management, Conferencia, Huffington Post, Inspiración, Jesus Alcoba, Originalidad, Psicología del éxito, Reinvención, Ultraconciencia / 18.05.2022

Hubo un antes. Y en ese antes la vida era predecible. Uno estudiaba o no, se casaba o no, tenía hijos o no, pero siempre trabajaba. Y con el trabajo venía el salario, con el salario la hipoteca y con la hipoteca el hogar. Y en el hogar había un televisor y agua caliente. Y nunca faltaba mortadela ni pan, del que se ponía duro en lugar de gomoso. Era frecuente entrar a trabajar de enfermera y jubilarse de enfermera. O de taxista, o de maestra, o de albañil. Pero algunos hijos de albañiles, y otros de agricultores, y algunos hijos más de zapateros conseguían dar un salto. Y se convertían en abogados, en médicos o en ingenieros. A algún genio del naming se le ocurrió llamar a ese fenómeno “el ascensor social”.

Sigue leyendo en El HuffPost —>>>>

Cambio personal, Ciencia y Management, Conferencia, Huffington Post, Inspiración, Jesus Alcoba, Originalidad, Psicología del éxito, Reinvención, Ultraconciencia / 20.04.2022

Se veía venir y ha acabado pasando: un algoritmo ya decide sin pudor por nosotros. Desde hace algún tiempo, la conocida plataforma de entretenimiento Netflix ofrece una opción para los que no quieran invertir tiempo ni discusiones en escoger película o serie. Se trata del botón “reproducir algo”.

Seguro que le han dedicado neuronas, como siempre dicen que hacen las grandes plataformas, pero lo cierto es que el solo nombre ya es desilusionante: “algo”. El signo de nuestro tiempo. El vacío, la nada, lo hueco, lo indiferenciado: algo. Qué más da lo que sea. Mientras que sea algo, mientras nos siga manteniendo amarrados al infinito bucle del sofá con mantita.

Podrían haber escrito “sorpréndeme” o “llévame lejos” o “hazme vibrar”. Dice el diccionario que uno de los significados de “algo” es “un poco, no del todo”. Y así nos quedamos nosotros, en ese “no del todo”. Porque, a cambio de nuestras expectativas de escapar de la vida cotidiana, de querer olvidar a nuestro jefe, del deseo de poner un poco de paz en el griterío de nuestros retoños y, por supuesto, a cambio de la cuota que religiosamente abonamos todos los meses, la respuesta es “algo”.

(Publicado originalmente el 17/12/2021 07:08am CET cuando el botón aún se llamaba «reproducir algo». Semanas más tarde de la publicación de este artículo, quién sabe por qué, Netflix cambió el nombre de su botón a «sorpréndeme», como rezaba el artículo)

Sigue leyendo en El Huffpost —>>>>

Cambio personal, Ciencia y Management, Conferencia, Huffington Post, Inspiración, Jesus Alcoba, Originalidad, Psicología del éxito, Reinvención, Ultraconciencia / 16.03.2022

De repente, contra todo pronóstico, Alexa tiene problemas. Y no puede ejecutar la orden que le hemos dado. Y claro, nosotros, comprensivos, lo intentamos más tarde. O la reiniciamos. O buscamos en Google la solución.

¿Cómo hemos llegado a esta situación? ¿Cómo hemos aceptado ser empáticos con las máquinas? El motivo fundamental por el que admitimos de buen grado su irrupción en nuestras vidas, desde el ferrocarril hasta la inteligencia artificial, es que siempre estaban disponibles, nunca se equivocaban y jamás se cansaban. Pero estas son ventajas que están empezando a perder. ¿Debemos seguir siendo comprensivos con ellas?

Sigue leyendo en El Huffpost —>>>>

Cambio personal, Ciencia y Management, Conferencia, El Economista, Inspiración, Jesus Alcoba, Originalidad, Psicología del éxito, Reinvención, Ultraconciencia / 16.02.2022

Es imposible que no se nos vayan los ojos cuando vemos por la carretera uno de esos coches míticos que han hecho historia. Un Ford Mustang de los 50 (posiblemente el coche que más veces ha aparecido en el cine), un Porsche 911 original o un Aston Martin DB5 (el primer automóvil que tuvo James Bond). Y no digamos ya si tenemos la suerte de ver circulando un DeLorean DMC-12 (el coche de Regreso al Futuro). Sin embargo, de un tiempo a esta parte esto pasa más bien poco, no solo porque esos modelos han ido envejeciendo y desapareciendo sino, sobre todo, porque cada vez hay menos sustitutos. ¿Cuál es el motivo?

Sigue leyendo en El Economista —>>>>