Sin categoría / 14.02.2024

Ante la aparición de los nuevos medios de comunicación y el consecuente decaimiento de la blogosfera, he decidido cerrar este blog.

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Sin categoría / 20.09.2023

La conciencia es como un lienzo que se pinta con una idea diferente a cada instante. Es un fenómeno que ocurre miles de veces al día. En un momento estamos pensando en el informe que debemos hacer por la tarde y, al segundo siguiente, nuestra mente vuela y se posa en el hecho de que necesitamos comprar yogures. Y a continuación traemos a nuestra memoria a Pilar, una amiga del instituto con la que nos encontramos el otro día al bajar del metro.

Si nos concentramos en algo, por ejemplo en una película o en el estudio de un problema, logramos mantenerlo fijo en nuestra conciencia durante unos minutos. A veces durante más tiempo. Pero en cuanto dejamos de esforzarnos el flujo de conciencia toma el mando y nos vuelven a cruzar asuntos de lo más diversos cada pocos segundos.

Nadie sabe por qué se nos aparecen unos pensamientos y no otros. Es un mecanismo que habita en nuestra mente no consciente y que a veces parece aleatorio. O caprichoso. Aunque lo cierto es que sabemos que no lo es, porque todas nuestras grandes ideas dependen de él. De hecho, todas las grandes ideas de la humanidad están basadas en este inadvertido aunque sofisticado ingenio.

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Sin categoría / 19.07.2023

Es muy sorprendente cómo esa palabra, “perfecto”, se ha convertido en el sustituto de cualquier afirmación:

– ¿Quedamos mañana?

– Perfecto.

– ¿Te envío el informe por la tarde?

– Perfecto.

– ¿Puedes comprar yogures si pasas por el supermercado?

– Perfecto.

Lo usamos como si la conclusión de todas esas preguntas fuera un olimpo que gozara de todas las bondades. Al decir o escuchar “perfecto” nos sentimos como si todo encajara, como si el universo se colocara en su sitio, como si todos los nudos flojos del mundo, de repente, se apretaran. Nos da seguridad.

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Sin categoría / 21.06.2023

Uno de los grandes placeres con el que gozamos las personas es recordar los mejores momen tos de nuestra vida. Al volver la mirada atrás redescubrimos bellos paisajes, vivencias emocionantes, triunfos, abrazos y celebraciones. El cerebro, ese gran escultor de nuestro pasado, ha ido dando forma a través del tiempo con mano delicada a cada uno de ellos, pespunteándolos con los demás y tejiendo así ese colorido tapiz que llamamos biografía. En la que, por supuesto, también hay fragmentos oscuros y ásperos. Aunque nuestra mente, de nuevo, se ha esforzado en relegarlos a un segundo plano para que no nos hagan tanto daño. Si recordáramos de golpe todo lo malo que nos ha pasado se haría casi imposible seguir viviendo. Por eso recordamos más y mejor lo bueno que lo malo. Y no solo eso, sino que en nuestras evocaciones siempre somos el protagonista central, el bueno. Raro es que alguien sea el malo de su propia película (aunque, por cierto, todos lo somos en la de algún otro).

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Sin categoría / 17.05.2023

Empezaba a brotar la cruda verdad, como un perro rabioso que asoma la cabeza tras la esquina. Los creadores interesados de relatos llevaban décadas manipulando a la humanidad. Los más blandos, los bobalicones, habían caído los primeros. Sus chillidos eran estentóreos y por eso se fueron abriendo paso entre la multitud. Quizá lo más maquiavélico fue eso: que el poder en la sombra no gritara, sino que manejara los círculos de influencia para que un montón de marionetas de cabeza hueca recogieran su lenguaje y lo lanzaran como propio, vociferando como tonto que ha descubierto la nieve. Y fueron esas personas, los codiciosos, los interesados por el dinero y la popularidad los que infectaron a los demás. Con sus profecías de buenos y malos en los que había que renovarse o morir. Y la masa tragó. Tragó porque quien se lo estaba diciendo era un vecino, un amigo, un profesional de confianza de toda la vida.

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Sin categoría / 19.04.2023

Las personas livianas son como los vestidos negros o las camisas blancas. Como los bolígrafos de cristal y las gafas de sol. Son sencillas, ligeras. Se posan en una conciencia como las caricias y acompañan con apenas un murmullo el discurrir de una vida. Las personas livianas poseen ideas claras y bien enlazadas y las explican en trazos limpios y despejados. Sus gestos son breves o duraderos aunque siempre intencionales, sin faltas ni sobrantes.

Las personas livianas tienen la mirada limpia y el alma siempre ordenada, porque en ella solo habita lo que en verdad es trascendente. Las personas livianas contrastan con las personas densas, siempre cargadas de dramas y disquisiciones, enrevesadas y carentes de puntos finales. Las personas densas son pesadas en el hablar y en el hacer. Con todo tropiezan, en todo se atascan. Son seres grávidos, tendentes a detenerse ellos y a detener a los demás, a sentar sus posaderas en la existencia ajena lastrándola y evitando que avance. Sus planteamientos se embarullan y apelotonan como hormigas en una miga de pan. Las personas densas aploman y apelmazan todo aquello en lo que se hacen presentes.

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Sin categoría / 22.03.2023

Todos sabemos que nadie está en posesión de la verdad, que cada uno ve una parte del conjunto y que, en general, cuando reñimos, es porque cada uno está viendo su parte de esa verdad y, por tanto, tiene su parte de razón. Pero, al parecer, el mero hecho de saberlo no ayuda a erradicar las situaciones conflictivas de nuestra vida.

Sería todo más fácil si comprendiéramos que hay dos tipos de personas: las que cuando dicen A quieren decir A (los simples), y las que cuando dicen B, quieren decir C (los dobles). Hay otro tipo de persona, aunque aquí entramos ya en el ámbito de la toxicidad, que cuando dice A en realidad quiere decir B pero, cuando se entra en detalle, se descubre que no era B sino X, o bien cambia de opinión sobre la marcha. Es conveniente no relacionarse con este tipo de personas para nada que sea importante. Dar un paseo o tomar alguna cerveza no está mal, pero no mucho más.

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Sin categoría / 15.02.2023

Conforme el mundo se hace más complejo, más necesidad tenemos de buscar formas de manejarlo. Y, como somos de la especie homo narrator, lo mejor que sabemos hacer es usar palabras y frases. Es evidente que podríamos buscar las nuestras propias pero, con el auge y la popularización de los medios sociales, resulta mucho más sencillo apropiarnos de las que el incesante torrente de contenido va generando. Y así ha nacido la fiebre de la etiqueta, otro de los signos de nuestro tiempo.

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Sin categoría / 18.01.2023

Definición.

Afectación que agrupa una serie de síntomas, siendo el principal de ellos deslizar el dedo sobre la pantalla de un teléfono móvil de arriba abajo o de abajo arriba. Si la persona está necesitada de amor también puede ocurrir de izquierda a derecha o de derecha a izquierda.

Síntomas.

  • La persona invierte una gran cantidad de tiempo deslizando el dedo por la pantalla con movimiento concomitante de los globos oculares.
  • Suele cursar con dolor, picor o enrojecimiento de los ojos que no se alivia con medicación.

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Sin categoría / 21.09.2022

Hay personas líquidas y personas sólidas. Las personas líquidas siempre tienen en su hechura interna varios hilos sueltos. Se hacen preguntas y luchan por responderlas, pero, a menudo, cuando han resuelto un asunto, se les desata otro. Las personas sólidas están completas en su constitución. Tienen todas sus tuberías internas bien ensambladas y no se hacen preguntas. Al menos no del tipo que suelen inquietar a las personas líquidas.

Las personas líquidas suelen estar en búsqueda permanente. Buscan sin cesar ideas que las remuevan o que las convenzan. Y también las producen. Vibran alistándose en causas, aunque, en ocasiones, esas causas no les duran mucho. Y también suelen cambiar bastante de afición. Y a veces hasta de amigos y trabajo. Es como si, cada cierto tiempo, mudaran de piel y tuvieran que comportarse de una manera nueva, si bien siempre intentando completarse. Las personas sólidas siempre se comportan igual. Ya sea con sus amigos, con su familia o en su trabajo. Llevan desayunando lo mismo toda la vida y han tenido pocas parejas. O solo una. No porque hubieran querido tener más amantes, sino porque no los han necesitado. Y tampoco precisan viajar mucho. A veces lo hacen, pero más bien porque algo externo tira de ellas, no porque necesiten esa experiencia de manera vital. Que es lo que les ocurre a las personas líquidas.

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