El Economista, Jesus Alcoba / 04.01.2014

Los propósitos de año nuevo son un objeto de investigación tan original como interesante. Por ejemplo, es ciertamente sugerente que, aunque rara vez se cumplen, año tras año volvamos a formularlos como si realmente fueran funcionales. Un estudio se centró precisamente en este tema, y lo que sus autores encontraron es que mientras que al cabo de una semana tres cuartas partes de las personas lograban lo que se habían propuesto, solamente una de cada cinco mantenía el éxito dos años después. Lo más sorprendente fue que más de la mitad de las personas que no habían logrado su propósito volvían a escoger exactamente el mismo objetivo dos años después. Sigue leyendo en El Economista --->>>>...

El Economista, Jesus Alcoba / 27.12.2013

Es ciertamente misterioso que nuestros planes de cambio personal fracasen tantas veces. Nos proponemos las cosas una y otra vez, y con demasiada frecuencia vemos como nuestros deseos de cambiar se estrellan contra el muro invisible que forma la terrible inercia de nuestro comportamiento habitual. Y aunque sabemos bastante sobre la forma en la que está hecho el cerebro como para ser precavidos, y comprendemos que el cambio no ocurrirá de modo fácil o automático, aun así a veces las cosas no funcionan. Sigue leyendo en El Economista --->>>>...

Cambio personal, Ciencia y Management, Dirigentes, Inspiración, Jesus Alcoba, Psicología del éxito, Ultraconciencia / 10.01.2012

Siempre nos ha resultado sugerente aquello de que bajo la mente humana hay un sistema de galerías muy profundas que llamamos inconsciente donde habitan traumas, episodios olvidados, fantasmas de nuestra infancia y demás. Si bien aquellas descripciones de comienzos del siglo pasado tenían más de literario que de científico (aunque no por ello poco valor explicativo) lo cierto es que la ciencia está revisitando estas ideas de una forma que puede resultarnos mucho más provechosa. Es fácil darse cuenta de que el cerebro hace cosas sin que nos demos apenas cuenta. Un buen ejemplo es la conducta de conducir. Mientras aprendemos, todos los movimientos y pensamientos que hacemos son muy conscientes: estamos concentrados en cambiar de marcha, en el intermitente, en interpretar las señales de tráfico y en general en cualquier cosa que pueda afectar a nuestra seguridad. Pero tras años de conducir todas esas acciones se automatizan y podemos guiar...