Desde que, según cuenta la leyenda, Sequene se perdió en un viaje a Bimini para encontrar el manantial de donde, decían, brota la eterna juventud, hasta que se inventaron los suplementos energéticos que hoy día se pueden encontrar hasta en las gasolineras, y pasando por siglos de devoción al café, los seres humanos nos hemos pasado la vida buscando fuentes de vitalidad que nos permitan mantenernos activos de manera constante. Porque la energía es sinónimo de fortaleza, de estar conectados al mundo, de ganarle el pulso a la vida.
Por motivos que serían largos de explicar los seres humanos tenemos una curiosa tendencia a organizar los conceptos en polaridades. Algunas manifestaciones de esta forma de explicarnos a nosotros mismos cómo está hecho el mundo tienen que ver con la separación que normalmente hacemos entre la vida profesional y la personal, entre el ocio y el trabajo, o simplemente entre el día...