Cambio personal, Ciencia y Management, Conferencia, Huffington Post, Inspiración, Jesus Alcoba, Originalidad, Psicología del éxito, Reinvención, Ultraconciencia / 15.06.2022

A veces es un calcetín. Otras veces el envoltorio de un paquete de magdalenas. O un bolígrafo. Quién no se ha encontrado en casa con un bolígrafo fuera de sitio. Ahí, sobre la encimera de la cocina. Descapuchado y extemporáneo, como depositado por un personaje de una película que no es la nuestra. También forman parte de esta categoría las puertas de los armarios medio abiertas y, por supuesto, ese limón en la nevera que se ha momificado y que descubrimos de repente. Y, por simetría, todas esas cosas que buscamos pero que no encontramos ni a la primera ni a la tercera. Encabezando la lista, claro está, las llaves de casa. Y también el cargador del móvil o una horquilla para el pelo.

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Cambio personal, Ciencia y Management, Conferencia, Huffington Post, Inspiración, Jesus Alcoba, Originalidad, Psicología del éxito, Reinvención, Ultraconciencia / 18.05.2022

Hubo un antes. Y en ese antes la vida era predecible. Uno estudiaba o no, se casaba o no, tenía hijos o no, pero siempre trabajaba. Y con el trabajo venía el salario, con el salario la hipoteca y con la hipoteca el hogar. Y en el hogar había un televisor y agua caliente. Y nunca faltaba mortadela ni pan, del que se ponía duro en lugar de gomoso. Era frecuente entrar a trabajar de enfermera y jubilarse de enfermera. O de taxista, o de maestra, o de albañil. Pero algunos hijos de albañiles, y otros de agricultores, y algunos hijos más de zapateros conseguían dar un salto. Y se convertían en abogados, en médicos o en ingenieros. A algún genio del naming se le ocurrió llamar a ese fenómeno “el ascensor social”.

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Cambio personal, Ciencia y Management, Conferencia, Huffington Post, Inspiración, Jesus Alcoba, Originalidad, Psicología del éxito, Reinvención, Ultraconciencia / 20.04.2022

Se veía venir y ha acabado pasando: un algoritmo ya decide sin pudor por nosotros. Desde hace algún tiempo, la conocida plataforma de entretenimiento Netflix ofrece una opción para los que no quieran invertir tiempo ni discusiones en escoger película o serie. Se trata del botón “reproducir algo”.

Seguro que le han dedicado neuronas, como siempre dicen que hacen las grandes plataformas, pero lo cierto es que el solo nombre ya es desilusionante: “algo”. El signo de nuestro tiempo. El vacío, la nada, lo hueco, lo indiferenciado: algo. Qué más da lo que sea. Mientras que sea algo, mientras nos siga manteniendo amarrados al infinito bucle del sofá con mantita.

Podrían haber escrito “sorpréndeme” o “llévame lejos” o “hazme vibrar”. Dice el diccionario que uno de los significados de “algo” es “un poco, no del todo”. Y así nos quedamos nosotros, en ese “no del todo”. Porque, a cambio de nuestras expectativas de escapar de la vida cotidiana, de querer olvidar a nuestro jefe, del deseo de poner un poco de paz en el griterío de nuestros retoños y, por supuesto, a cambio de la cuota que religiosamente abonamos todos los meses, la respuesta es “algo”.

(Publicado originalmente el 17/12/2021 07:08am CET cuando el botón aún se llamaba «reproducir algo». Semanas más tarde de la publicación de este artículo, quién sabe por qué, Netflix cambió el nombre de su botón a «sorpréndeme», como rezaba el artículo)

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Cambio personal, Ciencia y Management, Conferencia, Huffington Post, Inspiración, Jesus Alcoba, Originalidad, Psicología del éxito, Reinvención, Ultraconciencia / 16.03.2022

De repente, contra todo pronóstico, Alexa tiene problemas. Y no puede ejecutar la orden que le hemos dado. Y claro, nosotros, comprensivos, lo intentamos más tarde. O la reiniciamos. O buscamos en Google la solución.

¿Cómo hemos llegado a esta situación? ¿Cómo hemos aceptado ser empáticos con las máquinas? El motivo fundamental por el que admitimos de buen grado su irrupción en nuestras vidas, desde el ferrocarril hasta la inteligencia artificial, es que siempre estaban disponibles, nunca se equivocaban y jamás se cansaban. Pero estas son ventajas que están empezando a perder. ¿Debemos seguir siendo comprensivos con ellas?

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Cambio personal, Ciencia y Management, Conferencia, El Economista, Inspiración, Jesus Alcoba, Originalidad, Psicología del éxito, Reinvención, Ultraconciencia / 16.02.2022

Es imposible que no se nos vayan los ojos cuando vemos por la carretera uno de esos coches míticos que han hecho historia. Un Ford Mustang de los 50 (posiblemente el coche que más veces ha aparecido en el cine), un Porsche 911 original o un Aston Martin DB5 (el primer automóvil que tuvo James Bond). Y no digamos ya si tenemos la suerte de ver circulando un DeLorean DMC-12 (el coche de Regreso al Futuro). Sin embargo, de un tiempo a esta parte esto pasa más bien poco, no solo porque esos modelos han ido envejeciendo y desapareciendo sino, sobre todo, porque cada vez hay menos sustitutos. ¿Cuál es el motivo?

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Cambio personal, Ciencia y Management, Conferencia, Huffington Post, Inspiración, Jesus Alcoba, Originalidad, Psicología del éxito, Reinvención, Ultraconciencia / 11.01.2022

Contamos los días hasta que las vacaciones se acaban. Cinco, tres, uno. Y al día siguiente suena el despertador y parece que el cielo se está desplomando sobre nuestras cabezas. Un café, un zumo o nada, según gustos, y regresar. A la oficina, a la clínica, al taxi, a donde quiera que sea que trabajemos.

Hay una fantasía común en todas nuestras vacaciones y es imaginar que nos quedamos para toda la vida en el sitio donde hemos estado: en esa ladera de la montaña donde veíamos amanecer desde el camping, en el pueblecito del interior donde comprábamos el pan cada mañana o, en la mayoría de los casos, en esa playa llena de risas donde la brisa suave del atardecer nos hacía sentirnos tan vivos.

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Cambio personal, Ciencia y Management, Conferencia, Dirigentes, El Economista, Inspiración, Jesus Alcoba, Originalidad, Psicología del éxito, Ultraconciencia / 22.12.2021

Si le preguntáramos a los empleados de cualquier empresa por los valores de la entidad en la que trabajan, en un porcentaje muy alto no sabrían responder. Y sin embargo las organizaciones invierten grandes sumas de dinero y esfuerzos en clarificar cuáles son sus valores y en difundirlos. A pesar de ello, con el paso del tiempo los valores se van dejando atrás, quedando escritos en las páginas web o en carteles colgados en las paredes de las oficinas que, por cierto, con el teletrabajo ni siquiera se ven.

Además: ¿qué son los valores? Tras décadas de utilizar este modelo (misión, visión, valores) tal vez hemos olvidado qué son en realidad y para qué sirven, si es que sirven para algo…

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Cambio personal, Ciencia y Management, Conferencia, Inspiración, Jesus Alcoba, Originalidad, Psicología del éxito, Ultraconciencia / 28.11.2021

En los años 60, en plena efervescencia de la naciente informática, cuando las computadoras llenaban habitaciones enteras y los datos se introducían mediante tarjetas perforadas, alguien se dio cuenta de que el futuro no se haría realidad si no se hacía más sencilla la relación con los nuevos habitantes del planeta. Es decir, con los ordenadores. Y así nació la interacción persona-máquina, una disciplina que nos ha hecho la vida más fácil. Desde el ratón hasta el skeumorfismo en el diseño de iconos, pasando por el muy usado (y a veces abusado) copiar-pegar, nuestra relación con las máquinas hasta el momento ha sido fluida y bastante productiva.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, tanto el avance de la tecnología como la excesiva dependencia que las organizaciones tienen de ella está haciendo que, cada vez más, tengamos que relacionarnos con sistemas. Y esto, unido a la creciente complejidad de los marcos normativos, como por ejemplo el referido a la protección de datos personales, está comenzando a ejercer una presión excesiva sobre algunos empleados.

Trabajadores que, en muchas ocasiones, vuelcan sus esfuerzos en intentar satisfacer las exigencias de los sistemas en lugar de utilizarlos para crear valor. Por ejemplo, a dejar constancia de las evidencias que requieren los procesos, a actualizarse en las últimas versiones de las aplicaciones o simplemente a pelearse con ellas para lograr el resultado que buscan. Algunos de estos sistemas son amables, pero seguramente la mayoría de los profesionales afirmarían que la tecnología que usan en sus empresas dista mucho de tener la funcionalidad de las grandes plataformas de consumo, donde casi todo parece poder resolverse con un simple clic o una mirada.

Decía Paul P. Maglio que el mundo no trata de robots o sistemas, sino de personas. Una afirmación que resulta tan cierta como que las organizaciones corren el riesgo de caer en lo que Brian Solis llama mediumismo, que es el excesivo énfasis en la tecnología que desaprovecha su potencial para entregar experiencias. Y es que no debe olvidarse que el fin último de las máquinas no son las máquinas en sí mismas, sino su papel en la creación de valor. Algo que, volviendo a Maglio, solo ocurre entre personas (resulta aberrante pensar en una máquina por sí misma creando valor para un ser humano faltándole, como le faltan, tanto conciencia como empatía y propósito).

Así pues, es posible que estemos regresando a la necesidad de reflexionar sobre la interacción persona-máquina, si bien desde una nueva perspectiva. Para Jacob Morgan la tecnología de una organización es una de las tres variables clave en la experiencia de empleado. Nada sorprendente si se atiende a esa ubicuidad tecnológica que hace que, dentro y fuera de las empresas, pasemos mucho más tiempo mirando la pantalla de un ordenador que el rostro de una persona, incluyendo el que invertimos mirando rostros a través de pantallas.

En concreto, Morgan cita tres aspectos para lograr que la tecnología ayude a una buena experiencia de empleado: que esté disponible para todo el mundo, que sea tan fácil de usar como las aplicaciones de consumo y que esté hecha para satisfacer las necesidades de los empleados por encima de las del negocio.

Si bien las tres son importantes, es esta última la que supone una revolución. La misma revolución que implica el concepto de experiencia de empleado en sí mismo. Es decir, dejar de mirar la organización como algo a lo que las personas están supeditadas y dar un paso firme a favor de la empatía por el trabajador. O sea, abrazar su punto de vista subjetivo y construir a partir de ahí, tal y como ya se hizo con la experiencia de cliente.

Según el informe de experiencia de empleado 2021 de la Asociación DEC, un punto de eNPS puede generar hasta cinco puntos de cNPS. En otras palabras: la experiencia de empleado ha llegado para quedarse por su capacidad de generar valor y por tanto negocio. Desde esa mirada, la tecnología puede convertirse o bien en un escollo o bien en un facilitador. Porque conforme la relación con ella es más amable y útil, mejor es la experiencia de empleado. Y por tanto mayor la capacidad de crear valor.

Estas consideraciones abren una puerta insospechada a las áreas de sistemas de información de las organizaciones. Cuando se habla de transformación digital ¿se piensa en la experiencia de empleado? ¿O solo en la eficiencia y en el negocio? ¿Se sabe que el negocio hoy día pasa por la experiencia de empleado?

Quizá nadie esperaba que la tecnología tuviera el reto de alinearse con la visión del área de recursos humanos para promover la experiencia de empleado y, sin embargo, es hacia donde las organizaciones avanzarán en el futuro inmediato. Porque cuando se habla de digitalizar una empresa, y se insiste en que hay que provocar un cambio de mentalidad, se olvida que los empleados, como clientes, utilizan masivamente tecnología para su consumo y entretenimiento. Lo que ocurre es que esta suele ser mucho más amable que los sistemas corporativos. En otras palabras: no hace falta tanto un cambio de mentalidad como una reconsideración del papel de los sistemas en la creación de valor. De esta manera, el antiguo reto de la interacción persona-máquina resurge transformado como una nueva oportunidad de potenciar el negocio a través de la experiencia de empleado.

 

Originalmente publicado en https://contactcenterhub.es/

Cambio personal, Ciencia y Management, Conferencia, Huffington Post, Inspiración, Jesus Alcoba, Originalidad, Psicología del éxito, Ultraconciencia / 29.09.2021

Tener una causa que defender da muchísimo trabajo. Supongamos, por ejemplo, que uno está a favor de proteger al cernícalo primilla, un ave que está en peligro de extinción. Para empezar, hay que tener claros los argumentos por los cuales se está a favor de la causa. En esta ocasión son evidentes: que desaparezca una especie siempre es una calamidad. Pero en este caso lo es más, porque el pobre cernícalo primilla no cuenta con la simpatía que despierta el oso panda, ni con la majestuosidad del leopardo de las nieves o el tigre de Sumatra. Por tanto, a su ya de por sí lamentable riesgo de desaparición se suma el de ser ninguneado.

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Cambio personal, Ciencia y Management, Conferencia, Huffington Post, Inspiración, Jesus Alcoba, Originalidad, Psicología del éxito, Ultraconciencia / 09.06.2021

No hay peor sensación que la de escribir a alguien un wasap, comprobar después en las dos marcas azules que lo ha leído, y que luego no conteste. A veces en horas, días. A veces nunca. A este gesto de desprecio los post-mileniales lo llaman “dejar en blue”. No hace falta utilizar muchas palabras para describir lo que se siente, porque todos lo hemos vivido: cuando enviamos un mensaje de disculpa a nuestra pareja porque la hemos ofendido, cuando invitamos a alguien a tomar algo con intención de compartir algo más o cuando escribimos al fontanero para que nos arregle urgentemente el termo, porque nos hemos quedado sin agua caliente. Y nadie contesta.

Quedarse en blue es como ducharse con agua fría, porque es tener los medios y no conseguir el resultado. Y así, al igual que esperamos pacientemente…

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