Cambio personal, Ciencia y Management, El Economista, Jesus Alcoba, Psicología del éxito / 01.07.2016

Una conferencia es, por encima de todo, una historia. Y desde tiempos inmemoriales, las historias tienen introducción, nudo y desenlace. Y ese desenlace es el mensaje que quiere trasladar la conferencia: puede ser una llamada a la acción, una moraleja, un descubrimiento científico, un dato o conclusión de gran trascendencia, y así sucesivamente. Una conferencia sin mensaje es como una historia sin desenlace. 

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Cambio personal, Ciencia y Management, El Economista, Jesus Alcoba, Psicología del éxito / 29.06.2016

La extensa y profunda historia de la cultura ha provocado, al menos en occidente, una costumbre de la que es difícil librarse, y es que todo tema tiene su introducción, de la misma manera que una comida debe tener su aperitivo. De lo que muchos oradores no se dan cuenta es que esas introducciones son innecesarias, y en su gran mayoría inoperantes porque alejan al público del contenido que quiere escuchar.

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Cambio personal, Ciencia y Management, El Economista, Jesus Alcoba, Psicología del éxito / 24.06.2016

Muchos profesionales afortunadamente han comprendido ya que una de las claves de la oratoria es la preparación, y concretamente el ensayo. Sin embargo, a menudo el comienzo de la presentación queda fuera de esa idea y se improvisa, desluciendo en ocasiones uno de los momentos críticos de cualquier charla, que es el de la primera impresión.

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Cambio personal, Ciencia y Management, El Economista, Jesus Alcoba, Psicología del éxito / 09.06.2016

Es muy evidente que en una situación de peligro inminente hay poco tiempo para pensar. Someter al raciocinio y a la lógica un momento de vida o muerte puede suponer que, en mucho menos tiempo del que dura la deliberación, se precipite un desenlace de consecuencias fatales. Por eso muchas reacciones ante los peligros se dan sin apenas participación de la corteza cerebral, que es lo que nos hace específicamente humanos. Y ahí radica uno de los problemas que plantea el miedo. 

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Cambio personal, Ciencia y Management, Dirigentes, El Economista, Jesus Alcoba, Psicología del éxito / 07.06.2016

Los seres humanos tenemos la capacidad de soñar. Soñamos un futuro mejor para nosotros, para las empresas en las que trabajamos y para nuestras familias. Mientras que es muy evidente el valor de supervivencia que tiene para el ser humano ser capaz de prever lo que va a ocurrir en el futuro inmediato, resulta menos obvio explicar el motivo de su capacidad para imaginar un mejor porvenir. Y lo que para algunas personas parece permanecer en una constante zona de sombra es el invisible hilo que une el presente con ese futuro mejor.

Que el logro de grandes objetivos es algo que no ocurre de la noche a la mañana es un hecho tan obvio como a menudo olvidado. A menudo expresamos lo que nos gustaría que ocurriera en términos profesionales, personales o familiares. Desearíamos acaso un trabajo que nos llenara más, sufrir menos las dentelladas del estrés o ser capaces de conciliar más nuestro desempeño laboral con la vida en nuestro hogar. Sin embargo, ninguna de esas situaciones ocurrirá si no incorporamos a nuestra vida de manera práctica un hecho simple pero importante, y es que a diario debemos agregar algo, aunque sea poco, a ese objetivo que pretendemos lograr.

Con el logro de objetivos importantes ocurre que, estén lo lejos que estén, mientras que cada día avancemos un poco más, todo va bien. Lo que verdaderamente dificulta que logremos lo que queremos es estar siempre en el mismo sitio, tan solo expresando un deseo o entreteniéndonos en la simple ensoñación de uno de esos futuros en los que nos gusta vernos.

Por eso una de las preguntas más importantes que nos podemos hacer es esta: ¿qué he hecho hoy que me ayude a estar donde quiero estar mañana? Si la respuesta es nada, aun así no tiene por qué ser grave. Pero si día a día nos hacemos la misma pregunta y la respuesta es invariablemente la misma, inevitablemente podremos concluir que jamás lograremos lo que nos proponemos. Porque nada verdaderamente importante ocurre de repente. Más bien la consecución de metas realmente relevantes depende de la suma de cientos, a veces miles, de acciones cuya contribución individual, en ocasiones modesta, genera finalmente una onda expansiva que logra catapultar a la persona hacia ese mejor porvenir que busca.

De ahí que habilidades como la construcción de hábitos o valores como la constancia sean determinantes en el éxito. Si es cierto que todos los grandes viajes comienzan con un primer paso, no es menos verdadero que finalizar un trayecto depende de no detenerse, de seguir caminando con un movimiento perpetuo hacia delante que finalmente lleve nuestros pies hasta la meta. En un proyecto personal, como en cualquier otro, todo va bien mientras que se siga avanzando. Es posible que luego haya que gestionar retrasos, falta de componentes, incluso críticos, o inconvenientes de cualquier otro tipo. Pero mientras que el proyecto se siga moviendo hacia delante la posibilidad de éxito permanece.

Hay un hilo invisible que une el presente con el futuro, literalmente como un cordón umbilical que, desde el hoy, alimenta los proyectos que queremos que vean la luz mañana. El éxito siempre es acumulativo, y depende de saber alinear una larga serie de pequeñas contribuciones hacia la consecución de un objetivo final.

En este mundo de ritmo cada vez más vertiginoso existe siempre el riesgo de que nuestra mirada caiga siempre en el hoy, y de que acabemos considerando que nuestra vida es únicamente lo que ocurre entre el amanecer y el anochecer. Si eso aconteciera, se rompería el invisible hilo que une el presente con el futuro, y el mañana que soñamos jamás llegaría.

Originalmente publicado en: www.dirigentesdigital.com

Cambio personal, Ciencia y Management, El Economista, Jesus Alcoba, Psicología del éxito / 02.06.2016

El miedo es una criatura incontrolada. En tiempos remotos funcionaba como un dispositivo de seguridad para que nuestros antepasados salieran más o menos airosos de sus problemas y, así, se disparaba una reacción de huida o lucha ante los estímulos amenazantes. El problema es que es un mecanismo atávico y en nuestros días, cuando ya no hay fieras amenazantes a nuestro alrededor, es difícil controlarlo porque, si bien el dispositivo es el mismo, las condiciones han cambiado. 

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Cambio personal, Ciencia y Management, El Economista, Jesus Alcoba, Psicología del éxito / 17.05.2016

Plazos de entrega, desviaciones en el presupuesto, reuniones conflictivas y un sinfín de realidades cotidianas en la arena organizacional hacen a muchos profesionales pasar del estrés o la ansiedad al miedo. Y, en general, ese miedo toma la forma de un vago vaticinio sobre las consecuencias fatales de una situación en concreto al que, en el fondo, subyace el pánico a la pérdida de apoyo, recursos o status.

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Cambio personal, Ciencia y Management, El Economista, Jesus Alcoba, Psicología del éxito / 09.05.2016

Una de las estrategias desafortunadamente más extendidas para luchar contra el miedo, tanto en el terreno profesional como en el personal, consiste en ponerse en lo peor. Hay personas que, en su época de estudiantes, cuando veían que se aproximaba un examen difícil, intentaban acomodarse a la idea de que lo suspenderían. Así, decían, si al final aprobaban, se llevarían una alegría. Mala idea.

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Cambio personal, Ciencia y Management, El Economista, Jesus Alcoba, Psicología del éxito / 03.05.2016

Los relatos ejercen un poderoso influjo. A diario una larga serie de historias de todo tipo nos van dejando su huella: las que vemos en el cine y la televisión, las que leemos en las novelas, las que nos cuentan nuestros amigos y las que nos contamos a nosotros mismos. Los relatos influyen a las personas desde tiempo inmemorial, y es por eso que la mejor manera de hacer que una marca haga llegar su mensaje al cliente es a través de una buena historia. 

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Cambio personal, Ciencia y Management, El Economista, Jesus Alcoba, Psicología del éxito / 28.04.2016

Los seres humanos poseemos una identidad que es esencialmente narrativa. Como hubiera dicho Oliver Sacks, la narración interna que para cada uno relata su biografía conforma su identidad. Así pues, cuando vivimos experiencias, desarrollamos sobre ellas narraciones internas que nos definen. Y aquí se encuentra una de las vertientes más interesantes del storytelling.

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