Cambio personal, Ciencia y Management, Huffington Post, Inspiración, Jesus Alcoba, Originalidad, Psicología del éxito, Ultraconciencia / 06.02.2019

Parece ser que hace 2.400 años existían ya vertederos en la ciudad de Atenas. Así que, durante mucho tiempo, el ser humano vivió acostumbrado a que lo que se tira a la basura no se recupera. Sin embargo, a comienzos de los 90, cuando el sistema operativo Apple System 7 fue lanzado, los documentos se tiraban a una papelera que no se vaciaba hasta que el usuario decidía hacerlo. Y hoy cualquier documento que se introduce en ella se puede sacar, tan limpio y planchado como cuando entró. Un hecho aparentemente sutil que ha contribuido a nuestra idea contemporánea, casi nunca formulada pero casi siempre asumida, de que nada es definitivo.

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Cambio personal, Ciencia y Management, Huffington Post, Jesus Alcoba, Psicología del éxito, Ultraconciencia / 02.09.2016

Seguramente has visto a esos hámsters que corren constantemente dentro de una rueda sin llegar a ninguna parte, de la misma forma que nosotros corremos en el gimnasio sobre una cinta de correr, también sin movernos del sitio. Pues, aunque no lo parezca, estos ejemplos son una impresionante metáfora del motivo fundamental por el que a veces no logramos ser más felices. Tanto que el efecto que lo explica se llama precisamente así: el efecto de la cinta de correr.

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Cambio personal, Ciencia y Management, Huffington Post, Jesus Alcoba, Psicología del éxito / 31.05.2016

Los zombies son cuerpos sin alma que vagan por el mundo esperando encontrarte, morderte y convertirte en uno de ellos. No atienden a razones, son sumamente persistentes y te sorprenden a la vuelta de cualquier esquina, cuando menos te lo esperas. Pese a que los zombies son criaturas de ficción, por algún motivo hay algo en ellos que nos aterra.

La razón de ese temor ancestral está, posiblemente, en el miedo que tenemos a perder nuestra voluntad, a que nuestra vida tal y como la conocemos desaparezca, y a que nos veamos en la obligación de arrastrar nuestros pies eternamente buscando algún otro incauto vivo y sano del cual alimentarnos. Una existencia acaso peor que la muerte.

Siempre me ha sorprendido lo parecidos que son los zombies a las distracciones que absorben nuestra productividad.

 

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Cambio personal, Ciencia y Management, El Economista, Jesus Alcoba, Psicología del éxito / 23.06.2015

Una de las ideas que conviene conocer es que el nivel de felicidad de una persona depende fundamentalmente de tres factores: en primer lugar, un determinado nivel basal de felicidad que cada persona tiene y que es genéticamente determinado. En segundo lugar, lo que la persona hace por ser feliz. Y en último lugar, el influjo de las circunstancias que rodean a la persona.

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Ciencia y Management, Dirigentes, Jesus Alcoba / 21.04.2015

La productividad sigue siendo uno de los grandes retos de nuestra vida profesional. A veces sentimos que no abarcamos todo lo que nos gustaría, que la lista de tareas se descontrola, o que la bandeja de entrada se desborda. Con el advenimiento de una disrupción económica de extraordinarias proporciones, quizá equívocamente identificada al comienzo como una crisis más en el ciclo económico, nuestra vida se ha convertido en una montaña rusa de plazos, agendas, prioridades y prisas. En este contexto todos nos preguntamos cómo podemos ser más productivos y lograr nuestros objetivos.

Quizá fue el Renacimiento el primer momento en el cual la Humanidad volvió sus ojos al pasado para recobrar valores y concepciones de la vida que se consideraban olvidadas. Desde entonces encontramos siempre útil y provechoso retroceder décadas o siglos para buscar sabiduría en épocas pasadas. En el caso particular de la productividad, puede que lo que Miyamoto Musashi escribió a mediados del siglo XVII nos resulte inspirador.

Musashi fue uno de los samuráis más célebres, pues resultó vencedor en innumerables combates durante décadas. Pero, sobre todo, es conocido por el legado de su «Libro de los Cinco Anillos», un compendio de los conocimientos que deben caracterizar a un buen samurái. Entre ellos hay desde técnicas meramente instrumentales, como la manera correcta de empuñar un sable o la manera de ponerse en guardia, hasta cuestiones de corte más filosófico.

Una de las cualidades que para Musashi debía tener el buen samurái es tan simple como profunda, y encierra una competencia tan difícil de cultivar como provechosa para el éxito: no hacer nada inútil.

«No hacer nada inútil» es un pensamiento que encierra un concentrado de sabiduría y un claro potenciador de la productividad. Posiblemente si a lo largo de un día anotáramos todas y cada una de las ocupaciones en las que estamos involucrados, encontraríamos rápidamente que se pueden categorizar en tres tipos básicos: las tareas que están alineadas con nuestro rol y objetivos, y por tanto son útiles, las tareas en las que nos involucramos pero no tienen que ver con nuestra misión profesional o marca personal, y por último aquellas ocupaciones que son simplemente inútiles y nos hacen perder el tiempo. El pensamiento de Musashi viene a decir que lo que tendríamos que hacer es lograr que todas las tareas fueran del primer tipo. Es decir, intentar garantizar que en todos y cada uno de los minutos del día estamos haciendo algo que es útil, es decir, algo productivo y que tiene que ver con los objetivos últimos que pretendemos como profesionales.

Evidentemente verlo de esa manera puede inducir cierta presión porque parece deducirse que de lo que se trata es de dedicar todo el tiempo disponible a trabajar, pero en realidad la interpretación más sensata y útil no es esa, sino más bien prestar atención plena a lo que hacemos en cada momento y ver si está alineado con nuestros objetivos. Ese algo evidentemente puede ser trabajar, descansar, pensar o soñar. De lo que se trata es de que todos los movimientos de nuestra conducta sean intencionales y realmente estén conectados con lo que pretendemos en la vida o esperamos de ella.

 

Artículo originalmente publicado en: www.dirigentesdigital.com

Ciencia y Management, El Economista, Jesus Alcoba / 25.03.2015

Todos aprendimos de pequeños que los seres humanos somos animales racionales. Es decir, que la fundamental diferencia que nos separa del resto de criaturas que pueblan el mundo es que nosotros pensamos y ellos no. Se deduce de esto que, como somos racionales, tomamos decisiones también racionales. Si embargo, la creciente investigación sobre este tema parece arrojar una conclusión distinta: no pensamos tan bien como parece.

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Ciencia y Management, El Economista, Jesus Alcoba / 12.03.2015

Nuestro campo consciente, que a diario cruzan miles de pensamientos, es responsable de muchas de nuestras acciones y también de nuestros estados emocionales. Dependiendo de lo que atraviese nuestra conciencia así sentimos, y así nos comportamos. A menudo resulta sorprendente cómo funciona esta relación entre la conciencia y todo lo demás. Como por ejemplo se mostró en un estudio en el que se pretendía averiguar si existía una relación entre la experiencia de la calidez física y la calidez interpersonal.

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Ciencia y Management, El Economista, Jesus Alcoba / 04.03.2015

Uno de los objetivos que han perseguido las técnicas espirituales desde el comienzo de los tiempos es el control voluntario de la conciencia, es decir, desarrollar la capacidad para proyectar en el lienzo de nuestro campo consciente aquello que es positivo para nosotros. Ese es el pilar básico de la meditación, y por eso, en esencia, se trata de un ejercicio de retorno al objetivo de la concentración – habitualmente la respiración – cada vez que surge una distracción.

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Ciencia y Management, El Economista, Jesus Alcoba / 26.02.2015

Es posible que los seres humanos seamos criaturas preparadas para vaticinar lo que ocurre, y que por tanto la predicción del futuro sea el único y verdadero motivo por el cual los seres humanos tenemos cerebro. Es también probable que, como la predicción del futuro está unida a nuestra supervivencia, estemos especialmente preparados para anticipar situaciones de peligro. Quizá por eso nuestra mente está en ocasiones tan llena de cosas terribles que la mayoría de las veces nunca llegan a pasar.

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Ciencia y Management, Dirigentes, Jesus Alcoba / 19.02.2015

Uno de los factores que más afecta nuestra vida diaria son nuestras emociones. Por algún motivo en el fondo desconocido, nuestro estado emocional determina nuestro bienestar y felicidad casi por encima de cualquier otra variable. Por eso es tan importante saber cómo controlar la manera en la que nos sentimos. Lo cual, aunque parezca sorprendente, no debería ser tan difícil.

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