En nuestra vida profesional, como en cualquier sistema, es necesario que exista un balance entre la energía entregada y la energía demandada. Sin embargo, en más casos de los que sería esperable, sentimos que las demandas de nuestro entorno superan con mucho nuestra capacidad de enfrentar los retos cotidianos, tanto profesionales como personales.
A menudo nos quejamos de estrés, de cansancio o de falta de tiempo, pero ni las escapadas de fin de semana consiguen disminuir significativamente nuestra tensión o proporcionarnos suficiente descanso, ni los mejores sistemas de gestión de tareas logran reducir nuestro ritmo de trabajo o ayudarnos a vencer nuestra tendencia a la procrastinación. Por ello hemos de reconocer una gran verdad, tan obvia como poco tenida en cuenta, y es que nuestro estado a casi todos los niveles depende del tipo de vida que llevamos.
Hace tiempo que Jim Loehr y Tony Schwartz acuñaron el original concepto de atleta...