Lo más importante en la navegación es saber a dónde queremos ir. Todo lo demás se ajusta en función de ese parámetro. Por simple que pueda parecer, a veces se nos olvida que ese mismo principio se cumple en la vida, tanto en la personal como en la profesional. Decía Gene Kranz, antiguo director de vuelo de la NASA, y el hombre que trajo de vuelta a los astronautas del Apolo 13, que lo malo no es no cumplir un objetivo, lo malo es no tenerlo. Una de las claves indiscutibles del éxito es tener un rumbo, una meta, una misión que cumplir. A menudo los seres humanos nos conducimos por la vida reactivamente, respondiendo a las demandas que el entorno nos plantea. Otras veces, seguimos sin más un guión preestablecido que la sociedad ha fijado, y así intentamos rellenar todas las casillas que lo forman: trabajo, casa, coche, familia, vacaciones,...