Cambio personal, Ciencia y Management, Conferencia, Huffington Post, Inspiración, Jesus Alcoba, Originalidad, Psicología del éxito, Ultraconciencia / 02.10.2019

Posiblemente una de las frases falsas más famosas de la historia del cine es “Luke, yo soy tu padre”, erróneamente atribuida a Darth Vader en un diálogo con Luke Skywalker. Tanto que hasta hay un chiste que le sirve de homenaje. El texto real que aparece en Episodio V – El Imperio contraataca es: “No. Yo soy tu padre”. Sin embargo, en el imaginario popular la frase recordada y compartida es la primera.

Tampoco Sherlock Holmes dijo nunca “elemental, querido Watson”, ni Rick Blaine (Humphrey Bogart) dijo jamás “tócala otra vez, Sam” en Casablanca. Sin embargo son frases repetidas hasta la saciedad como si fueran ciertas, como muchas otras. La pregunta es: ¿por qué esto es así? ¿Por qué repetimos frases falsas y estamos convencidos de que son correctas? ¿De dónde viene nuestra tendencia a recordar cosas que nunca ocurrieron? La respuesta a estas preguntas no resulta sencilla porque tiene varios ángulos.

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Cambio personal, Ciencia y Management, El Economista, Inspiración, Jesus Alcoba, Psicología del éxito, Ultraconciencia / 28.06.2017

Una pregunta que a menudo gravita en las sesiones de ideación es por qué no somos más creativos. Es como si la necesidad de seguir la estrategia de la organización chocara con la necesidad que tiene de generar ideas. Evidentemente una de las respuestas a esta pregunta es que a muy pocos profesionales en su etapa de formación inicial, e incluso en las que vinieron después, les han entrenado para ser creativos. Sin embargo, hay otra explicación que tiene que ver no tanto con el mundo de las organizaciones, sino más bien con la manera en que los seres humanos estamos hechos.

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Cambio personal, Ciencia y Management, El Economista, Jesus Alcoba, Psicología del éxito, Ultraconciencia / 08.02.2017

Algunos de los primeros estudios sobre la inteligencia se centraron casi exclusivamente en un tipo de razonamiento lógico y abstracto que parecía poder aplicarse a la resolución de cualquier problema. A falta de mejor nombre, lo llamaron inteligencia general. Más adelante, la ciencia se dio cuenta de que había diversos tipos de inteligencia, y de tipos básicos como la verbal, la manipulativa o la matemática, se evolucionó hacia otros modelos en los que se contempla la inteligencia musical o la naturalista. Pero la asunción básica en cualquier modelo es que la inteligencia se demuestra a través de la actividad intencional. Y puede que eso no sea del todo cierto. 

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