El arte de crear valor con las palabras
¿Cuántos diálogos sobre temas importantes se mantienen sin que se haya pensado a conciencia lo que se va a decir? ¿Cuántos procesos de venta se llevan a cabo sin haber construido un buen argumentario? ¿Cuántas veces ocurre que alguien, tras una conversación, se da cuenta de que no ha dicho lo que realmente quería decir? Muchos de nuestros actos comunicativos están construidos sobre un supuesto erróneo, que es la sensación presentida de que nuestras palabras reflejan fielmente la realidad. Nada más lejos de ser cierto. Nuestra experiencia de lo que nos ocurre es un asunto y el relato que usamos para hablar de ello es otro. Hay mil títulos posibles para una película o un libro, como hay mil maneras de contar un mismo hecho. Y el problema es que, en la mayoría de los casos, nos quedamos con la primera que se nos ocurre, que suele ser la más obvia...