Cambio personal, Ciencia y Management, Huffington Post, Inspiración, Jesus Alcoba, Originalidad, Psicología del éxito, Ultraconciencia / 06.02.2019

Además del daño que pueden hacer las diferentes pantallas en nuestros ojos, últimamente existe cierta preocupación por los efectos del uso excesivo de la tecnología en nuestras vidas. Nos sentimos cautivos de lo que otros hacen en las redes sociales y de las reacciones a nuestras publicaciones, nos sorprendemos a nosotros mismos deslizando una vez más el dedo por la pantalla buscando algo de estímulo y, en fin, comenzamos a vernos un poco abrumados por la adicción a la tecnología, uno de los efectos secundarios que parece tener el progreso en este siglo.

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Cambio personal, Ciencia y Management, Huffington Post, Inspiración, Jesus Alcoba, Originalidad, Psicología del éxito, Ultraconciencia / 17.10.2018

Pasa a menudo en esos momentos en los cuales no tienes nada que hacer, o simplemente buscas desconectar. Sacas el móvil y te pones a revisar tus perfiles de redes sociales, o simplemente a navegar para encontrar algo que te resulte entretenido. No buscas nada fijo, y desde luego nada sesudo o relevante, simplemente algo que te ayude a pasar el rato. Rápidamente, y sin tú apenas notarlo, tus ojos y tus clics acaban seleccionando una serie de vídeos tan divertidos como intrascendentes. O puede que comentarios sarcásticos, aunque poco elaborados, sobre los políticos que detestas. O quizá un puñado de memes igualmente hilarantes y burdos. Es posible que acabes esa breve sesión compartiendo algunos de estos contenidos con tus contactos.

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En este mundo en el que cualquiera parece poder pontificar sobre cualquier tema en las redes sociales, tal vez sea necesario recordarnos todos que el ser humano es, por regla general, una criatura falible. Más de lo que pensamos.

Ya sabíamos que la memoria no funciona de manera exacta, y que dista mucho de parecerse a una cámara de vídeo. Por eso no recordamos las cosas como ocurrieron y por eso todos tenemos, en mayor o menor medida, recuerdos falsos. Asimismo, estábamos ya familiarizados con la idea de que nuestras predicciones tienden a fallar, incluso cuando pronosticamos futuros terribles (afortunadamente, en este caso). Por último y no menos importante, ya sabíamos desde hace algún tiempo que nuestras decisiones tienden a ser irracionales con más frecuencia de la que sospechamos. En suma: ya estábamos comenzando a acostumbrarnos a la idea de que debemos ir por la vida con un poco de humildad.

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