Liderazgo inspirador: la nueva clave de la función directiva

La inspiración se ha convertido en la competencia de liderazgo más buscada.

Un estudio de IBM en 60 países y otro de Harvard Business Review coinciden: inspirar es hoy la cualidad que más se espera de quien dirige.

Cuando termines de leerlo comprenderás mejor qué distingue a un líder inspirador de uno que simplemente dirige bien.

Por Jesús Alcoba, escritor y conferenciante.

Tiempo de lectura: 7 minutos.

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Ningún modelo ha conseguido hasta el momento explicar de modo completo y profundo qué es el liderazgo. Y posiblemente esto siga siendo así siempre, porque aunque el hecho de que unas personas sigan a otras parece simple, en realidad se trata de una habilidad ciertamente compleja. Liderar es poseer visión, es leer la realidad de una manera ecuánime, y desde luego es poseer la habilidad para desarrollar a otros. A estas y otras habilidades últimamente se ha sumado la capacidad para inspirar.

En 2012 IBM realizó un amplio estudio en más de 60 países para concluir que la capacidad de inspirar a otros es una de las habilidades clave del liderazgo. Un año después, un estudio realizado evaluando a unos 50.000 líderes, publicado en Harvard Business Review, confirmaba este hallazgo: la capacidad para inspirar es la que las personas más a menudo mencionan cuando se les pregunta qué competencia les gustaría que tuviera quien les dirige. Los autores del estudio encontraron también que el liderazgo inspirador crea los mayores índices de implicación y compromiso en el equipo.

Que la inspiración es un fenómeno que nos hace sentir bien es un hecho que no necesita demostración, y solo ese dato debería ser suficiente como para que los directivos la promuevan en sus equipos. Pero esa importante ventaja no es la única que el liderazgo inspirador aporta al mundo de las organizaciones, pues la ciencia muestra que cuando una persona está inspirada su índice de productividad aumenta significativamente.

Sin embargo, el elemento clave del liderazgo inspirador va mucho más allá del bienestar o de la productividad: los líderes realmente inspiradores aportan sentido a la vida de los profesionales que trabajan a su lado. Sienten que su vida tiene un significado y un propósito, y eso contribuye a su autorrealización: un factor humano sin rival como motor de la motivación y el desarrollo personal.

Líderes inspiradores, líderes de sentido

¿Qué hace que unos seres humanos sigan a otros? ¿Qué tienen esas personas que llamamos líderes? En el mundo de la empresa y en el resto de ámbitos de la vida hay quienes saben dónde ir y son capaces de aunar voluntades y sueños en la consecución del bien común. ¿Qué es lo que les caracteriza?

El liderazgo es un fenómeno en el que vive una fascinante paradoja: pese a que los entornos son cambiantes y la manera de generar progreso evoluciona, las características de los grandes líderes parecen siempre las mismas. Sin embargo, cada vez tenemos más ciencia disponible para profundizar en sus rasgos distintivos y explicar lo que, en el fondo, hace que muchas personas les sigan.

Solo recientemente estamos comenzando a darnos cuenta de una realidad aparentemente sencilla y es que, si la búsqueda de sentido es una aspiración esencial y natural en el ser humano, quienes tengan la habilidad de aportar sentido a las vidas de otras personas tendrán una mayor capacidad de liderarlas. Esos son los líderes inspiradores.

Los grandes líderes son capaces de conectar las creencias y mapas de vida de otros individuos en un sentido de mayor envergadura, en una visión cohesiva y amplia en la que puedan crecer y autorrealizarse.

El liderazgo inspirador es la capacidad de transportar el sentido que hay en el alma de las organizaciones, el que alienta su energía y da vida a su razón de ser, al corazón de las personas, donde habita el sentido que dan a su existencia. Los grandes líderes son líderes inspiradores: son líderes de sentido.

Mirada propia, voz única: clave del liderazgo inspirador

Una mirada a los líderes auténticamente inspiradores revela sin ningún lugar a dudas que no solo tienen la capacidad de imaginar proyectos que transportan sentido a la vida de otras personas, sino que lo hacen desde una mirada particular sobre el mundo. Ese ángulo peculiar que lleva a descubrir nuevas realidades y a desvelar itinerarios desconocidos es una de las grandes claves del liderazgo inspirador.

Ningún ser humano vive en el mundo, sino que toda nuestra realidad está inundada de ese extraordinario fenómeno que llamamos subjetividad. Y la inspiración nace precisamente de la subjetividad. La inevitable fascinación que sentimos por los líderes de sentido, esas personas que no solo rebosan significado, sino que nos revelan ángulos que no sospechábamos, hace que nos cautiven sus mensajes y queramos unirnos a sus causas.

Por eso, lo que hace a un líder verdaderamente inspirador no es solo su capacidad de desplegar una constelación de sentido que conecta con el de otra persona, sino una mirada sobre el mundo que muestra las cosas de una manera nueva y original.

Los grandes líderes siempre son, en el mejor sentido de la expresión, ellos mismos. Son peculiares, diferentes, tienen sueños que antes no había soñado nadie, y a menudo se dotan de un vocabulario propio para describir el mundo que les rodea. Ven las cosas bajo su prisma, y es precisamente ese prisma el que enciende almas y contagia entusiasmos.

Es poco frecuente encontrar personas con la capacidad de cuestionar el entorno de significados en el que viven y alzarse con una verdad diferente. Tanto menos cuanto más diferente sea esa verdad. A veces han sido necesarias décadas para reconocer el extraordinario valor de determinados destellos de inspiración que, aunque a ojos de algunos aparecían como débiles o errados al comienzo, han acabado conmoviendo los cimientos del orden establecido y propulsando movimientos de extraordinaria magnitud. Esos destellos siempre han sido germinados por líderes de sentido: líderes genuinamente inspiradores.

Cómo ser un líder inspirador: los cuatro principios

El liderazgo inspirador es una clave emergente en el ejercicio de la función directiva. Ayuda a que los profesionales se sientan autorrealizados, proporciona elevados índices de bienestar y aumenta la productividad. Y, más allá de eso, dota a las organizaciones de claves diferenciales que hacen que los grupos de interés los perciban como propuestas de valor únicas. Si asumimos que el ejercicio del liderazgo es una capacidad que se puede aprender, la gran pregunta es cuáles son los elementos que conducen al desarrollo de esa habilidad. Estas son algunas pistas:

Crear una visión cohesiva amplia que dote de sentido a la constelación de significados de las personas que trabajan en la organización. Un equipo no solo tiene un cómo, también tiene un por qué, un para qué y, sobre todo, un para quién. Una condición básica de la autorrealización es que la vida, y el trabajo, tengan un sentido y un propósito.

Buscar los valores fundacionales, genuinos y originales que dan sentido a esa visión, fomentando así la gestación de una mirada única respecto al resto de propuestas de valor. Los líderes de organizaciones inspiradoras intentan que sean fieles a sí mismas, y por tanto diferentes al resto.

Escuchar. Para que los profesionales que trabajan en una organización se sientan inspirados tienen que percibir que hay un espacio, o un momento, en el que pueden aportar sus ideas y desplegar su constelación de significados. Solo si se sabe escuchar las personas alumbrarán y revelarán sus inspiraciones.

Dar valor a las ideas. Se habla mucho de innovación y comparativamente poco sobre creatividad. Mucho menos sobre inspiración. Sin embargo, es precisamente en ese fenómeno donde las ideas extraordinarias habitan. Promover la inspiración significa creer en las ideas en sí mismas, dar valor a la capacidad humana de trascender lo cotidiano para revelar itinerarios desconocidos y ángulos nuevos.

Hemos vivido fascinados durante siglos por este tipo de discursos que han tenido la capacidad de encender nuestro entusiasmo. Y se podría pensar que su mayor atractivo está en su texto, o en la manera en que han sido interpretados. Sin embargo, los grandes discursos inspiradores lo son, fundamentalmente, porque están creados e interpretados por líderes inspiradores. Personas que tienen un proyecto de sentido basado en una mirada única, personas que son capaces de escuchar y de dar valor a la creación más extraordinaria que es capaz de generar el ser humano, que es una idea nueva y original, fresca y diferente. Personas realmente inspiradoras.

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Este artículo, publicado por El Economista en 2017, forma parte de una serie de ensayos periodísticos y columnas de opinión, escritos a lo largo de los años en diferentes medios, que recojo aquí como colección unificada.