Cambio personal, Ciencia y Management, Dirigentes, Inspiración, Jesus Alcoba, Originalidad, Psicología del éxito, Ultraconciencia / 28.11.2018

Algunos de ellos son coaches que, como dicen que hacen los nuevos ricos, no dejan de ostentar sus nuevas adquisiciones, en este caso conceptuales. En otros casos son psicólogos, más o menos formados o más o menos frustrados. Y también hay maestros, docentes y pedagogos de toda índole, e incluso fisioterapeutas, economistas, abogados y un sinfín de tipos más. Todos ellos se autoproclaman gurús y comparten el uso indiscriminado, y muchas veces indebido, del “tienes”, “debes”, “haz” y, en fin, todo tipo de expresiones con las que acostumbran a decirnos a los demás lo que tenemos que hacer. Son los apóstoles del imperativo.

No representan una mayoría, ni respecto a sus profesiones ni respecto al resto de las personas, pero se les oye mucho. Cada vez más. Y nadie sabe de dónde viene esta inquietante y a veces impertinente costumbre de ametrallarnos desde sus posiciones en las redes sociales a base de frases redondas y rotundas, gráficas más o menos elaboradas o enlatadas e, incluso, vídeos aparentemente casuales en los que dictan los preceptos de sus particulares evangelios.

Hay de todo: desde cómo hacer una limpieza intestinal hasta cómo alcanzar la felicidad pasando, desde luego, por cómo conseguir el empleo soñado e incluso comprender el sentido de la vida. Y aunque aún no se comprenda del todo por qué se necesita limpiar un órgano que se está saneando constantemente, ni se sepa del todo qué es la felicidad y mucho menos el sentido de la vida, ellos continúan lanzando sus certeras sentencias como hacen los aspersores, indiscriminadamente, con la esperanza de que hagan blanco en alguna de esas personas que piensan que todo en la vida se puede resolver a golpe de manual.

Nadie duda de que se pueda sugerir, aconsejar o proponer. E incluso, si se está en posesión de alguna pequeña verdad (las verdades siempre son pequeñas y vienen en frascos solo medio llenos), tampoco nadie duda de que se pueda escribir con letras un poco más mayúsculas que el resto del mensaje. Pero de ahí a espetarle mandatos imperativos a todo el mundo desde un púlpito autofabricado hay un abismo.

Decía Katharine Withehorn que “se reconoce a quienes viven para otros por la expresión de angustia en la cara de esos otros”. Certero pensamiento que describe perfectamente el hartazgo que produce estar constantemente escuchando de otros lo que se supone que tendríamos que estar haciendo para conducirnos por la vida. Sobre todo, porque la vida de cada uno es de cada uno, y es imposible que una pauta, por buena que sea, produzca los mismos resultados en personas diferentes.

Nadie sabe de dónde han salido los apóstoles del imperativo. Tal vez son personas que gritan a los demás lo que les gustaría que ocurriera dentro de sí mismos. O puede que se trate simplemente de una conducta-meme, es decir, de un mecanismo de imitación, tan comunes en el ser humano. O quizá es que todo el mundo está últimamente más confuso y sea verdad que se requieren más pautas que nunca. Lo que sí parece claro es que hay muchos más tiempos verbales en el catálogo. Más amables, más interesantes y, desde luego, con muchas más probabilidades de éxito.

 

Originalmente publicado en www.dirigentesdigital.com

Cambio personal, Ciencia y Management, Huffington Post, Inspiración, Jesus Alcoba, Psicología del éxito, Ultraconciencia / 05.09.2018

Es llamativa la cantidad de veces que nos sorprendemos a nosotros mismos comprobando una y otra vez si nuestras publicaciones tienen el éxito que esperamos. Y en ocasiones nos preguntamos si, tal vez, estamos demasiado enganchados. Quizá un síntoma claro de que alguien tiene realmente un problema de dependencia es empezar a sospechar que tal vez lo tiene. Por eso siempre es bueno saber por qué pueden producirse este tipo de adicciones.

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Cambio personal, Ciencia y Management, Huffington Post, Inspiración, Jesus Alcoba, Psicología del éxito, Ultraconciencia / 20.12.2017

En este mundo en el que cualquiera parece poder pontificar sobre cualquier tema en las redes sociales, tal vez sea necesario recordarnos todos que el ser humano es, por regla general, una criatura falible. Más de lo que pensamos.

Ya sabíamos que la memoria no funciona de manera exacta, y que dista mucho de parecerse a una cámara de vídeo. Por eso no recordamos las cosas como ocurrieron y por eso todos tenemos, en mayor o menor medida, recuerdos falsos. Asimismo, estábamos ya familiarizados con la idea de que nuestras predicciones tienden a fallar, incluso cuando pronosticamos futuros terribles (afortunadamente, en este caso). Por último y no menos importante, ya sabíamos desde hace algún tiempo que nuestras decisiones tienden a ser irracionales con más frecuencia de la que sospechamos. En suma: ya estábamos comenzando a acostumbrarnos a la idea de que debemos ir por la vida con un poco de humildad.

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Cambio personal, Ciencia y Management, Huffington Post, Inspiración, Jesus Alcoba, Psicología del éxito, Ultraconciencia / 11.10.2017

El mundo de las redes sociales profesionales se parece cada vez más a un agitado y vociferante mercado en el que cada día es mucho más difícil destacar. Existen infinidad de técnicas para sobresalir entre la multitud. Pero la mejor, sin duda, es convertirse en un gurú instantáneo, o instagurú. Aquí van una serie de pasos para ello que te garantizarán el éxito*:

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Cambio personal, Ciencia y Management, Huffington Post, Inspiración, Jesus Alcoba, Psicología del éxito, Ultraconciencia / 27.09.2017

Cuenta la leyenda que Narciso era un joven tan bello que estaba enamorado de sí mismo. Tanto que, según la mitología, rechazaba a todas las chicas que le pretendían. Salvando las distancias, el mito de Narciso recuerda a esos adolescentes, y no tan adolescentes, que prendados de sus perfiles en redes sociales, les prestan más atención a éstos que a las personas que tienen al lado.

Resulta seductor preguntarse hasta qué punto la adicción a las redes sociales no puede estar degenerando en una especie de narcisismo revisitado, un trastorno del ego inflamado que padecerían las personas que manifiestan las siguientes conductas:

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Cambio personal, Ciencia y Management, El Economista, Inspiración, Jesus Alcoba, Psicología del éxito, Ultraconciencia / 06.09.2017

Uno de los signos de nuestro tiempo es que la identidad virtual es un fenómeno que ha venido para quedarse. No se trata de si estamos a favor de las redes sociales o no, o de si estos medios encierran más peligros que ventajas. Se trata de que, a día de hoy, en la amplia mayoría de las profesiones, la sociedad espera que cada persona tenga un reflejo virtual. Por eso al conocer a alguien lo primero que hacemos es buscar su identidad en Internet. Y por eso también cualquier reinvención profesional tiene que ir acompañada de una estrategia de huella digital que requiere esfuerzo, pero sobre todo tiempo.

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Cambio personal, Ciencia y Management, El País, Inspiración, Jesus Alcoba, Psicología del éxito, Ultraconciencia / 02.08.2017

El desdoblamiento de personalidad es uno de los argumentos universales, esos que están tan arraigados en la historia de cada uno y en la historia de todos nosotros que apenas podríamos explicar la historia de la civilización sin ellos. Junto con los relatos de amor prohibido, otros en las que una persona aparentemente normal se convierte en héroe y muchos más, la idea de la doble personalidad ha sido reiteradas veces explotada en diversas novelas, cómics y películas, desde Dr. Jekyll y Mr. Hyde hasta Hulk, La Máscara o Sra. Doubtfire. Pero nunca ha sido tan cierto como hoy que casi todos los seres humanos somos, simultáneamente, dos personas. Y con el ya aparentemente imparable avance de los sistemas de realidad virtual para consumo masivo, como es el caso de Oculus Rift, Playstation VR o Daydream View, cada vez lo seremos más.

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Cambio personal, Ciencia y Management, Dirigentes, Jesus Alcoba, Psicología del éxito, Ultraconciencia / 17.04.2017

Como si el mundo se hubiera convertido en una descomunal sala de teatro, los seres humanos que lo habitamos nos estamos transformando en pequeños personajes que actúan constantemente frente a una audiencia, en general igualmente pequeña, buscando su ración de micro-fama. Y así, lenta pero imperceptiblemente, el culto a la actuación se está convirtiendo en una pauta de vida.

Vamos de vacaciones, cenamos en un restaurante, acudimos al cine, compramos un coche, cocinamos, corremos, y así sucesivamente. Pero no toda nuestra vida pasa a las redes sociales, sino únicamente lo que es susceptible de convertirse en una actuación interesante para nuestra pequeña audiencia. Solamente lo que nos puede dar ese reconocimiento sin el cual parece que ya no podemos vivir. Esas acciones, y solo esas, son seleccionadas, filtradas y ubicadas en nuestros perfiles. Más el hacer que el sentir o el pensar. Y, en muchas ocasiones, más el aparentar que el ser.

Y así, la vida realmente íntima se oculta, mientras hacemos públicas construcciones narrativas deliberadas que, en muchas ocasiones, se alejan sustantivamente de lo que realmente somos. Y así, creamos personajes que relatan lo que hacen, en un constante intento por mantener entretenida y fascinada a la audiencia. Buscamos la admiración ajena hacia ese pequeño personaje que hemos creado, a pesar de que la vida de quien se oculta detrás no sea siempre tan brillante ni tan emocionante como parece. La vida que en realidad vivimos siempre tiene luces y sombras, con un matrimonio acaso feliz pero con un mal jefe, con dificultades económicas pero con buenos amigos, o con suficiente tiempo libre pero con alguna enfermedad inquietante. Nuestra vida en las redes sociales, sin embargo, es una moneda que solo tiene una cara.

Antes la mayoría de las interacciones se llevaban a cabo con un grupo muy reducido de personas, y era un lugar común afirmar poseer muchos conocidos, pero pocos a quien realmente llamar amigos. Sin embargo hoy día, y pese a que casi todo el mundo conserva ese círculo íntimo, es habitual relacionarse con centenares de personas a las que las redes sociales llaman amigos, pero a las que, en muchos casos, incluso el calificativo de conocidos les quedaría grande. Sin embargo, hoy el énfasis está en este segundo grupo, porque ellos constituyen la audiencia. Ellos son los que pueden darnos esa micro-fama que buscamos.

Es más bien evidente que todo el tiempo que invertimos en crear y alimentar esos pequeños personajes antes lo dedicábamos a otras tareas. En lugar de buscar posicionarnos en el complejo mundo de las redes sociales nos dedicábamos quizá a charlar con nuestra familia o amigos, o tal vez a leer o a pasear.

En general, los actores saben que son actores, y son conscientes de la distancia entre si mismos y los personajes que interpretan. La gran pregunta es si, después de todo ese tiempo y esfuerzo, todos los que debutamos a diario en las redes sociales captamos esa misma diferencia, o si por el contrario hemos empezado a creernos nuestros propios personajes.

 

Originalmente publicado en: www.dirigentesdigital.com

Cambio personal, Ciencia y Management, Huffington Post, Jesus Alcoba, Psicología del éxito, Ultraconciencia / 22.03.2017

Un buen día pasamos de las cartas a los emails, y de ahí a la mensajería instantánea. Y de los días de espera para obtener una respuesta pasamos a las horas, y luego a los minutos o segundos. Y en ese preciso momento nuestra vida entró en un espacio de diálogo constante, donde no se abre una conversación ni se cierra, sino que siempre se mantiene abierta. En ese flujo dialógico ininterrumpido dejaron de tener sentido las fórmulas de apertura y cierre de las antiguas cartas. O casi.

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Ciencia y Management, El Economista, Jesus Alcoba / 03.06.2014

Estamos tan acostumbrados al término red social que cuando lo escuchamos instantáneamente pensamos en Linkedin o Twitter. Pero lo cierto es que es un concepto que existía mucho antes, y que simplemente definía las relaciones que existen entre las personas. Y pensábamos que sabíamos mucho sobre ellas. Sin embargo, el trabajo de Christakis y Fowler ha abierto la puerta a una forma de estudiar las conexiones humanas que está revelando fenómenos sorprendentes. Por ejemplo, la relación que existe entre las relaciones personales y la felicidad.

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