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El Blog de Jesús Alcoba El Blog de Jesús Alcoba

Cambiar de diapositiva

Escrito a las 7:01 am

Uno de los objetivos que han perseguido las técnicas espirituales desde el comienzo de los tiempos es el control voluntario de la conciencia, es decir, desarrollar la capacidad para proyectar en el lienzo de nuestro campo consciente aquello que es positivo para nosotros. Ese es el pilar básico de la meditación, y por eso, en esencia, se trata de un ejercicio de retorno al objetivo de la concentración – habitualmente la respiración – cada vez que surge una distracción.

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Seres humanos rumiantes

Escrito a las 6:11 am

Es posible que los seres humanos seamos criaturas preparadas para vaticinar lo que ocurre, y que por tanto la predicción del futuro sea el único y verdadero motivo por el cual los seres humanos tenemos cerebro. Es también probable que, como la predicción del futuro está unida a nuestra supervivencia, estemos especialmente preparados para anticipar situaciones de peligro. Quizá por eso nuestra mente está en ocasiones tan llena de cosas terribles que la mayoría de las veces nunca llegan a pasar.

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Pensar mejor para sentir mejor

Escrito a las 8:59 am

Uno de los factores que más afecta nuestra vida diaria son nuestras emociones. Por algún motivo en el fondo desconocido, nuestro estado emocional determina nuestro bienestar y felicidad casi por encima de cualquier otra variable. Por eso es tan importante saber cómo controlar la manera en la que nos sentimos. Lo cual, aunque parezca sorprendente, no debería ser tan difícil.

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La nueva comunicación

Escrito a las 6:38 am

Un informe señala que los ciudadanos en los países desarrollados consumen en torno a cien mil palabras todos los días. Es tan obvio como omnipresente el hecho de que, incluso en una era tan audiovisual como la nuestra, la palabra sigue siendo el medio de comunicación y representación de la realidad más extendido. Sin embargo, es mucho más interesante analizar cómo encaja la palabra en la creación de valor.

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Colaboración en la diversidad

Escrito a las 6:38 am

En un mundo digital hiperconectado es cada vez más frecuente que las organizaciones y proyectos incorporen el talento allí donde se encuentra. Una consecuencia de ello es que, cada vez más, los equipos estarán constituidos por profesionales que provienen de distintos puntos geográficos, culturas y lenguas. El trabajo colaborativo en contextos de diversidad comienza a ser más la norma que la excepción.

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Gestionar la infoxicación

Escrito a las 7:05 am

Vivimos rodeados de información. Cada hora se generan mas de treinta mil sitios web y se suben a Internet unas tres mil horas de vídeo. El número de impactos informativos diarios que llega a cualquier ciudadano en un país desarrollado es de aproximadamente diez mil, y se calcula que los profesionales pueden invertir dos horas diarias procesando su correo electrónico, a pesar de que uno de cada tres emails se considera innecesario. En un mundo digital, la capacidad de gestionar la información es crítica.

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Luchar hasta el límite

Escrito a las 7:29 am

En la remota isla de South Georgia, bien custodiada por leones marinos, se encuentra el monolito que señala el lugar donde descansa el legendario explorador Ernest Shackleton. En él está inscrito el célebre verso de Browning: “Sostengo que un hombre debe luchar hasta el límite por aquello que se ha propuesto en la vida”. No sabemos a ciencia cierta porqué las frases célebres nos impactan tanto, aunque es muy posible que sea porque encierran una profundidad que la lectura superficial no revela pero que intuimos, y ese misterio nos atrae.

En el caso de la frase de Browning hay al menos dos ideas importantes que, si bien son centrales en la vida, no son fáciles de llevar a la práctica. La primera de ellas es que el éxito tiene que ver con algo que una persona se ha propuesto. Lo cierto es que si nos levantáramos cada mañana y nos preguntáramos qué es lo que nos hemos propuesto en la vida, muchas veces no sabríamos qué contestar. Progresar profesionalmente, tener un buen salario, formar una familia, cuidar de ella, y así sucesivamente, no son sino patrones predefinidos, argumentos preexistentes que en general seguimos más o menos todos. Pero una cuestión muy diferente es qué es lo que cada individuo, como persona única e individual, persigue como aspiración genuina, como misión en esta vida. La ciencia nos dice que una de las claves de la felicidad es que en nuestra vida haya esperanza, sentido y un propósito. Si no sabemos a dónde vamos es muy difícil que sepamos interpretar si lo que nos pasa es malo o bueno, y mucho más saber cuándo hemos llegado.

La segunda idea es que para lograr lo que uno se propone es preciso luchar hasta el límite. En esta llamada sociedad del bienestar hemos acabado identificando como bueno todo lo que es sencillo, lo que no cuesta trabajo y lo que es confortable. Hemos desterrado a la cultura del esfuerzo a la última de nuestras preocupaciones, porque todo lo que es imprescindible, y muchas veces lo que no lo es, está al alcance de la mano. Sin embargo esto crea una perspectiva errónea, porque como bien saben la mayoría de las personas, todo lo que en realidad tiene valor cuesta un gran esfuerzo, a veces un esfuerzo titánico. Nunca nada grande se hizo de la noche a la mañana, ni por un golpe de suerte. Sobre todo aquellos logros que tienen que ver con nosotros mismos, con lo que realmente buscamos en esta vida, sea personal o profesionalmente.

Evidentemente esto no es ni mucho menos fácil. Hay que empezar por intentar visualizar el futuro y pensar en qué punto quiere cada uno encontrarse dentro de dos años, o cinco o diez. Y luego, quizá más difícil aún, darse cuenta de que nada ocurre súbitamente, y de que por tanto a diario debe haber acciones que conduzcan a donde se quiere llegar. Si ninguna de las acciones que una persona hace en un día le conduce a objetivo que pretende, y eso se repite durante varios días, es fácil saber sin demostración alguna que nunca llegará a conseguirlo. Los futuros se construyen en los presentes: es la única manera.

Es bastante probable que pueda conseguir lo que una persona se propone si tiene claro de qué se trata y lucha por ello hasta el límite. Shackleton es una de las pocas personas que logró convertir un fracaso rotundo (el naufragio de un barco en la Antártida, con la consiguiente e irremediable imposibilidad de acometer la expedición que tenía planteada), en un éxito absoluto (regresar con todos sus hombres sanos y salvos dos años después de haber partido). Pero para eso fue necesaria una meridiana claridad en sus objetivos y un espíritu de sacrificio fuera de lo común que puso al servicio de la misión, todos y cada uno de los días que duró. Al admirar la increíble gesta del que posiblemente es uno de los más grandes líderes de todos los tiempos, resulta imprescindible preguntarse cómo lo consiguió. La respuesta, al menos una de ellas, está escrita en la piedra del monolito bajo el cual descansa: “sostengo que un hombre debe luchar hasta el límite por aquello que se ha propuesto en la vida.”

Artículo originalmente publicado en: www.dirigentesdigital.com

Aprender por nosotros mismos

Escrito a las 5:59 am

Los continuos cambios en el mercado están revolucionando la manera en que las organizaciones generan valor. En un mundo basado en la información, el contenido ya no se encuentra solamente en los lugares clásicos, sino que se ha descentralizado y está por todas partes. Por otro lado, la educación superior está gravitando claramente hacia una mayor responsabilidad por parte del estudiante, que es el profesional del mañana. La conclusión de todo ello es clara: la autonomía en el aprendizaje es un valor en alza.

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El liderazgo y la esperanza

Escrito a las 7:10 am

Dicen que Napoleón dijo que un líder es un repartidor de esperanza. Y probablemente la capacidad de generar esperanza recoja la esencia más auténtica del liderazgo. Porque los grandes líderes no son personas que lo saben hacer todo, y a veces ni siquiera tienen grandes dotes de gestión de equipos o de organizaciones. Pero tienen visión. Y la visión es lo que engrana a las ideas con las personas para producir las chispas de las que nace la creatividad, la innovación, la creación de valor y el progreso.

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El liderazgo y la conciencia

Escrito a las 6:39 am

Una de las cualidades del liderazgo resonante es la conciencia. Tanto en los buenos como en los malos tiempos los grandes líderes se han caracterizado por leer la realidad con ecuanimidad. Por estar en el aquí y en el ahora, y por no dejar que ni el pesimismo les consuma ni un optimismo ingenuo les distraiga. Aunque pueda parecer lo contrario, saber dónde se está no es una tarea fácil para nadie, y menos para una persona que conduce a otras.

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